El comienzo de conocerse.
Era una chica rebelde, quizás no es esa la palabra correcta, pero era la que todo el mundo decía. Me escaqueaba de las clases por “rebelde”, nunca nadie se preguntó si era porque quizás no encontraba lo que me llenaba, ni qué era lo que quería yo. Un día, aquel día en el que una profesora de literatura obligó a leer un libro, me obligó y eso para mí era un horror porque no quería ser obligada a nada en ese momento de la vida, ni en cualquier momento de mi vida. Aquel libro era “Rimas y leyendas” de Gustavo Adolfo Bécquer, aquel libro que abrí y comencé a leer con rabia las primeras estrofas fue el que hizo que me enamorara de la poesía, porque sí, sentí eso que muchos llaman amor. Rima XLVII Yo me he asomado a las profundas simas de la tierra y del cielo, y les he visto el fin o con los ojos o con el pensamiento. Mas ¡ay! de un corazón llegué al abismo y me incliné un momento, y mi alma y mis ojos se turbaron: ¡Tan hondo era y tan negro! Desde ese entonces llen...